COOPERATIVISMO OBRERO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN SOCIALISTA
ALGUNAS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA
5.5. EL MARXISMO DE CHE Y LA INDEPENDENCIA DE LOS PUEBLOS.
Desde este método materialista histórico de analizar los problemas sociales, podemos profundizar en tres cuestiones directamente relacionadas con el tema que tratamos y que la experiencia de Cuba en esos años aporta alguna reflexión, y que nos lleva a la aportación de Che Gebara. La primera no es otra que la "sorpresa" que causó la revolución. No debe sorprendernos que los EEUU se vieran sorprendidos y desbordados por la rapidez de los acontecimientos y de la radicalización de las masas cubanas. Pero tampoco debe sorprendernos la estupefacción de la URSS y de todos los PCs controlados por ella ya que, como intentamos explicar, su "marxismo" en modo alguno podía prever los acontecimientos. Che dice en el "Discurso de la inauguración del primer congreso latinoamericano de la juventud" en julio de 1960 que: "Recientemente una de las altas personalidades de la Unión Soviética, el Viceprimer Ministro Mikoyan al brindar por la felicidad de la Revolución cubana, reconocía él --marxista de siempre--, que esto era un fenómeno que Marx no había previsto. Y acotaba entonces, que la vida enseña más, que el más sabio de los libros y que el más profundo de los pensadores".
Dejando para el segundo punto la muy importante cuestión de los límites teóricos del marxismo de Che en ese período, antes, en primer lugar, hay que analizar porqué Mikoyan --el stalinismo-- pudo decir que lo que dijo. La URSS y los PCs stalinistas se sorprendieron por la revolución cubana porque para esa época ya había sido extirpado del marxismo oficial todo componente dialéctico e histórico del marxismo como método de transformación de la realidad que se va desarrollando al son del movimiento de las contradicciones del capitalismo, movimiento y contradicciones en los que el marxismo interviene activamente a su vez. Para después de 1945, por poner una fecha clave, el "marxismo" stalinista ya había roto del todo con el método iniciado por Marx y Engels. Ese "marxismo" fue sorprendido una y otra vez por todos los procesos revolucionarios y por las protestas sociales dentro mismo del bloque stalinista porque no podía ya captar la dialéctica de las contradicciones mundiales. Por ejemplo, ese "marxismo" permitía "teorizar" que mientras la explotación y el malestar se multiplicaban en Cuba, hubiera ministros del gobierno del dictador Batista que a su vez eran militantes stalinistas. El "marxismo" stalinista había sido reducido a un pobre libro de citas sagradas que no tenía nada que ver con el método originario. Por eso, Mikoyan tuvo la depravada ocurrencia de echar la culpa a Marx por no haber previsto --¿día y hora incluidas?-- la revolución cubana cuando en realidad la culpa corresponde a su corriente por haber destruido el método marxista.
Llegamos así a la segunda reflexión. Che define a Mikoyan como "marxista de siempre" porque él mismo se había formado teóricamente en ese "marxismo" y porque tenía en esa época muy poco conocimiento de otras corrientes no sólo porque eran sistemáticamente desprestigiadas sino, sobre todo, porque además de haber sido perseguidas por la propia izquiera, resultaba difícil acceder a sus ideas. Hemos visto más arriba cómo Che no usaba ninguna palabra que insinuara la teoría consejista y del sovietismo, básicas para entender a Lenin y al entero marxismo, sin embargo. Ahora bien, Che sí pudo responder con algunos puntos críticos no stalinistas a Mikoyan y a toda la corriente que no entendía la raíz marxista de la revolución cubana, como se demuestra leyendo, entre otros, las "Notas para el estudio de la ideología de la revolución cubana" del 8 de octubre de 1960. Las razones de esta capacidad de Che, pese a sus iniciales limitaciones, las veremos en la tercera reflexión porque exigen un análisis más detenido por su importancia, mientras que ahora mismo tenemos que analizar sus limitaciones.
Por circunstancias sociopolíticas e históricas que ya hemos citado, Che no pudo acceder apenas a textos no stalinistas. Resulta difícil por no decir imposible encontrar datos fiables que permitan asegurar que Che leyera por ejemplo a Rosa Luxemburgo, la "águila" fervientemente recomendada por Lenin pero prohibida por Stalin. Lo mismo hay que decir de una larga lista de marxistas fundamentales para entender el método del materialismo histórico, y aunque sí estudió con fruicción los tres libros de El Capital de Marx, no pudo profundizar mucho en Lenin y desconocemos si había leído lo imprescindible de Hegel. Pero le fue tan beneficioso el estudio de El Capital que, sin duda, esa fue una de las razones --la otra la veremos luego-- que le pusieron en guardia tan temprano, desde 1960, ante los problemas internos como, desde 1963, ante los problemas externos, y sobre todo el esencial debate sobre la ley del valor-trabajo que integra ambos niveles del análisis y también encuadra el consejismo y el sovietismo dentro del proceso de producción y distribución del excendete social colectivo, es decir, el problema de la soberanía, de la independencia de la nación trabajadora.
Efectivamente, Che fue comprendiendo que la política exterior de la URSS a comienzos de la década de 1961 no guardaba relación las necesidades revolucionarias mundiales. Con la llamada "crisis de los cohetes" de octubre de 1962 y con los problemas estre la URSS y China Popular, además de otras cuestiones, sus dudas fueron en aumento. Simultáneamente, Che mantenía un diario contacto de trabajo en el Ministerio con un revolucionario trotskista que le hacía llegar el periódico "Voz Proletaria". No está suficientemente estudiada la influencia del trotskismo en las reflexiones críticas de Che desde esa época, aunque por lo que dice G. Tennant en "El Che Guevara y los trotskystas cubanos" Che ya había empezado a estudiar la problemática de la ley del valor-trabajo antes de la intensa conversación con Acosta Etxebarria, su compañero de trabajo en el Ministerio. Desde ésta perspectiva, comprendemos mejor la riqueza del famoso "Debate cubano. Sobre el funcionamiento de la ley del valor en el socialismo", en el que se contrastan posturas de autores como Che, Mandel, Bettelheim, Mora y Fernández Font, apreciándose nítidamente el distanciamiento teórico-crítico de Che con respecto al stalinismo y a Bettelheim, su acercamiento basico a Mandel, que sale en defensa de Che, y su reivindicación de la ley del desarrollo desigual y combinado.
Lo cierto es que Che se distanció de la URSS tanto que ya antes de su viaje de otoño de 1964 a Moscú era criticado por la corriente stalinista cubana. A la vuelta de aquél viaje, que reforzó su crítica a la URSS, ni siquiera visitó el Congreso de los Partidos Comunistas de América Latina que se realizaba en La Habana, dando la conferencia en otro lugar. Las reflexiones sobre la ley del valor-trabajo, en las que no podemos entrar aquí, sustentaban un conjunto de otras reflexiones escritas al final de su estancia en Cuba. Por ejemplo, en "El socialismo y el hombre en Cuba", escrito durante su estancia en Africa en el invierno de 1964-65, se aprecian, por un lado, los adelantos teóricos permitidos por la profundicación en el marxismo, con una crítica directa aunque no explícita a la URSS en cuestionces entrales como la mercantilización de la existencia, el realismo socialista, los privilegios burocráticos, la desincentivación moral, la reducción del marxismo a un simple escolasticismo, etc; pero por otro lado, también se aprecia la dificultad para comprender que la superación histórica de la ley del valor-trabajo, o si se quiere decirlo en sus palabras: si bien es cierto que "la apreciación marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía", no es menos cierto que ello requiere que se avance en la sociedad de los "productores asociados" mediante el proceso integral del control obrero, del consejismo y del sovietismo. Sin embargo, Che sigue separando tajantemente los dirigidos de los directores, pese a la radicalización y ampliación de sus críticas al burocratismo creciente en Cuba.
Es innegable el proceso de enriquecimiento teórico de Che desde que se introduce en una reflexión más profunda sobre el marxismo a partir de 1963. Pero también es innegable que dicho avance tiene inmediatas repercusiones prácticas, no limitándose a ser abstractamente teoricista sobre todo en política internacional. En el "Discurso en el segundo seminario económico de solidaridad afroasiática", del 24 de febrero de 1965, o sea el famosísimo "Discurso de Argel", Che hace una demoledora crítica a la "ayuda socialista" que se justifica con el pretexto de "beneficio mutuo" pero que se rige por la ley del valor-trabajo: "¿Cómo puede significar "beneficio mutuo", vender a precios de mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimientos sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente? Si establecemos ese tipo de relación entre los dos grupos de naciones, debemos convenir en que los países socialista som, en cierta manera, complices de la explotación imperial. Se puede argüir que el monto del intercambio con los países subdesarrollados, constituye una parte insignificante del comercio exterior de esos países. Es una gran verdad, pero no elimina el carácter inmoral del cambio. Los países socialistas tienen el deber moral de liquidar su complicidad tácita con los países explotadores del Occidente".
No hace falta que nos extendamos contando el terremoto causado por el "Discurso de Argel". Pero Che no se amilanó por las reacciones de los stalinistas dentro y fuera de Cuba, sino que con el tiempo fue mucho más duro y explícito en el no menos famoso "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental", editado el 16 de abril de 1967: "Hay una penosa realidad: Vietnam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un modo preterido, está trágicamente solo. Este pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo. La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietbnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr la misma sueerte; acompañarlo a la muerte o a la victoria". La "soledad" vietnamita era efecto directo de la estrategia stalinista de "coexistencia pacífica" con el imperialismo. Y Che no hizo aquí una crítica, hizo una denuncia revolucionaria.
La evolución de Che fue debida, además de a sus múltiples lecturas y tareas concretas que le obligaban a reflexiones de todo tipo, también a sus primeras bases teóricas, con lo que llegamos a la tercera cuestión que necesitamos plantear. Ya hemos visto que Che estudió, mejor decir deboró, los tres libros de El Capital, aunque no sabemos si pudo leer el Capítulo Sexto (inédito), así como los Grundrisse y otros textos que entonces se estaban rescatando de la censura stalinista, pero esto ahora es relativamente secundario porque nos interesa es dejar constancia de su esencial defensa de la democracia socialista en lo que concierne a las libertades colectivas e individuales. Ya en una época tan temprana como 1961 había protestado públicamente por la prohibición de "La revolución permanente" de Trotsky. También ese mismo año prohibió que en el Ministerio de Industria se investigaran las tendencias ideológicas de los funcionarios a su cargo, control burocrático que iba en aumento coincidiendo con la fuerza creciente de los antiguos miembros del PC oficial, que poco antes había apoyado la dictadura. A partir de verano de 1962, se inició la campaña contra los trotskistas cubanos, intensificándose en la medida en que la URSS aumentaba su fuerza en los aparatos cubanos. Che intervino personalmente en la puesta en libertad de trotskistas y en la defensa del derecho de libre expresión.
Esta cualidad personal es fundamental porque denota una capacidad humana imprescindible para comprender la dialéctica entre la creatividad del pensamiento crítico y la asunción de la libertad de debate y contrastación de ideas, dialéctica inherente a la teoría materialista del conocimiento --a nuestro entender, claro-- y base previa para superar el miedo a la libertad de crítica. Según la teoríamaterialista del conocimiento, el proceso dialéctico que conduce a las verdades concretas debe surgir de la práctica antes que de una teoría preestablecida. Sin caer en modo alguno en el empirismo, Che responde a la acusación de Mikoyan a Marx --recordemos lo arriba visto-- de que éste no había previsto la revolución cubana, planteando el problema en su verdadera dimensión marxista. Así, en el texto que ya hemos nombrado, "Notas para el estudio de la ideología de la revolución cubana", Che afirma tajantemente que: "Es esta una Revolución singular que algunos han creído ver que no se ajusta con respecto a una de las premisas más de lo ortodoxo del movimiento revolucionario expresado por Lenin: "sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario". Convendría decir que la teoría revolucionaria, como expresión de una verdad social, está por encima de cualquier enunciado; es decir, que la Revolución puede hacerse si se interpreta correctamente la realidad histórica y se utilizan correctamente las fuerzas que intervienen en ella, aun sin conocer teoría".
Che reinvidica aquí dos cosas elementañes para el marxismo, una, que la práctica antecede en última y definitiva instancia a la teoría y, dos, que un estudio "correcto" --marxista-- de la realidad y una práctica correcta de las fuerzas socials, puede conducir a la victoria revolucionaria. A comienzos de ocubre de 1960, fecha de este texto, el conocimiento que Che tenía de Lenin era bastante circunscrito a pocas obras tenidas como "definitivas" por la escolástica talinista, pero precísamente todo el texto que ahora vemos no hace sino demostrar la capacidad de Che para empezar a superar al Lenin oficial y empezar a llegar al Lenin entero. Y lo va logrando porque con anterioridad había ya empezado a comprender con más pelnitud al entero Marx:
"El mérito de Marx es que produce de pronto en la historia del pensamiento social un cambio cualitativo; interpreta la historia, comprende su dinámica, prevé el futuro, pero, además de preverlo, donde acabaría su obligación científica, expresa un concepto revolucionario no sólo hay que interpretar la naturaleza, es preciso transformarla. El hombre deja de ser esclavo e instrumendo del medio y se convierte en arquitecto de su propio destino. En este momento, Marx empieza a colocarse en una situación tal, que se constituye en el blanco obligado de todos los que tienen interés especial en mantener lo viejo, como antes le pasara a Demócrito, cuya obra fue quemada por el propio Platón y sus discípulso ideológicos de la aristocracia esclavista ateniense. A partir de Marx revolucionario, se establece un grupo político con ideas concretas que, apoyándose en los gigantes, Marx y Engels, y desarrollándose a través de etapas sucesivas, con personalidades como Lenin, Stalin, Mao Tse-tung y losnuevos gobernantes soviéticos y chinos, establecen un cuerpo de doctrina y, digamos, ejemplo a seguir.
"La Revolución cubana toma a Marx donde éste dejara la ciencia para empuñar su fusil revolucionario, y lo toma allí, no por espíritu de revisión, de luchar contra lo que sigue a Marx, de revivir a Marx "puro", sino simplemente, porque hasta allí Marx, el científico, colocado fuera de la historia, estudiaba y vaticinaba. Después Marx revolucionario, dentro de la historia, lucharía. Nosotros, revolucionarios prácticos, iniciando nuestra lucha simplemente cumplíamos leyes previstas por Marx el científico, y por ese camino de rebeldía, al luchar contra la vieja estructura del poder, al apoyarnos en el pueblo para destruir esa estructura y, al tener como base de nuestra lucha la felicidad de ese pueblo, estamos simplemente ajustándonos a las predicciones del científico Marx. Es decir, y es bueno puntualizarlo una vez más, las leyes del marxismo están presentes en los acontecimientos de la Revoclución cubana, independientemente de que sus líderes profesen o conozcan cabalmente, desde un punto de vista teórico, esas leyes".
Aunque esta larga cita muestra la todavía incompleta lectura de Marx por Che en el sentido de que seoara lo inseparable y no capta la dialéctica del pensamiento al incomunicar la ciencia de la práctica, el saber científico de la práctica revolucionaria, cuestión que no podemos analizar ahora, y pese a esta limitación de otoño de 1960, Che sin embargo muestra una virtud pública que no es otra que la reivindicación del Mar explícitamente revolucionario. Y esta virtud le llevará a distanciarse silenciosa pero imparablemente de Stalin, como se comprueba, en primer lugar, en su re-estudio de la dialéctica materialista y en especial de Hegel, distanciandose muy criticamente de las vulgares simplificaciones de los manuales sovieticos. En la "Carta a Armando Hart Davalos" escrita en Tanzania el 4 de diciembre de 1965, Che anuncia su proyecto de revisar todo el sistema cubano de estudio y enseñanza de la dialéctica marxista introduciendo autores que en esos momentos estaban prohibidos en la URSS y desarrollando un sistema pedagógico totalmente diferente y abiertamente democrático. Especial mención hay que hacer aquí de su insistencia en Hegel, pues Che, tal vez sin saberlo, no hace sino seguir el comportamiento de otros revolucionarios anteriores que, en los momentos críticos y de opción estratégica, se enfrascaron en profundas lecturas de Hegel. Este es el caso de Marx al comienzo de la segunda mitad del siglo XIX, cuando se enfrasca en los estudios preliminares sobre El Capital. Este es el caso de Lenin durante la primera guerra mundial y poco antes de la revolución de 1917. Este es el caso de Mao cuando se lanza a la guerra popular prolongada y estudia la dialéctica hegeliana y de los filósofos chinos, y este es el caso de Trotsky que sale en defensa de la dialéctica a finales de los años ’30. En todos estos casos, los revolucionarios citados comprendieron que su esquema de pensamiento adolecía de grandes limitaciones que le imposibilitaban aprehender las contradicciones en movimiento permanente de la realidad social, y todos ellos se lanzaron al estudio de Hegel y de la dialéctica. Che también.
Otro punto de separación definitiva con la URSS se produjo a lo largo de todo el debate sobre la ley del valor-trabajo, como hemos visto antes. Pero fue durante su estancia en Praga en primavera de 1966 cuando Che se percata definitivamente del rumbo de reinstauración lenta pero imparable del capitalismo en los "países socialista" tanto por lo que veía allí mismo como por la lectura del Manual de Economía Política de la AC de la URSS. Este Manual le confirmaba lo aprendido en su anterior debate en Cuba, al que nos hemos referido, pero disponiendo de una base teórica más sólida, viendo la realidad del Este en el mismo lugar y leyendo el texto oficial de la URSS. Las celebres "Notas (inéditas) de Ernesto Che Guevara", son concluyentes al respecto. Nestor Kohan en "Estímulos morales y materiales en el marxismo del Che Guevara", ha expresado así la elaboracion teorica dede Che entre 1963 y 1966:
"Existen corrientes marxistas (diversas e incluso enfrentadas a la corriente del Che), por lo general de fuerte impregnación positivista, que piensan que no es así, que la economía tiene leyes autónomas y que no se puede interceder en ellas. Coinciden plenamente, en nombre de Carlos Marx y de la bandera roja, con los economistas liberales. Porque son los economistas burgueses quienes más defienden el carácter "autónomo" de la economía. Son ellos quienes más defienden la economía entendida como fetiche, como realidad ajena y externa a los sujetos sociales y a sus conflictos, como una institución "natural" que no puede modificarse.
En cambio, el Che plantea, al igual que Carlos Marx, que si se pretende comprender la realidad de manera científica, no se puede ser fetichista: no existe una "mano invisible" (como pensaba Adam Smith), no existe una economía al margen de las relaciones de fuerza, de las relaciones políticas, al margen —en el lenguaje clásico del marxismo— de la lucha de clases. Menos que menos, en una sociedad donde se supone que el poder central está en manos de los revolucionarios. Entonces, ¿cómo seguir respetando de manera fetichista estas supuestas "leyes naturales de la economía" y dejar que el mercado vaya..., vaya a saber uno dónde va?. En realidad sí se sabe. El mercado conduce en una sola dirección cuando se lo deja actuar en forma "autónoma": hacia el capitalismo. Por eso el Che, cuando anota en sus Cuadernos de Praga el Manual de economía política de la URSS en forma crítica, vaticina que la Unión Soviética está regresando al capitalismo. Guevara no era brujo ni tenía la bola de cristal. Simplemente advertía hacia donde se dirigía ese mercado que, de manera fetichista, se estaba alimentando en la economía soviética en nombre del respeto a "las leyes fundamentales de la economía".
A la vez, esta virtud de revisar críticamente todo el sistema de pensamiento hasta encontrar sus limitaciones, tiene otra potencialidad que ha sido sino ocultada u olvidada por sus "apologistas" oficiales, si minimizada. Nos estamos refiriendo a la toma de conciencia por parte de Che de la existencia de pueblos americanos con formas sociales precitalistas, es decir, a empezar a acercarse a las aportaciones de Mariategi, de quien ya había leído cosas con anterioridad. En el "Discurso en Punta del Este", en Uruguay, del 18 de mayo de 1962, Che hace un repaso muy rico y concreto aunque breve por el lugar de exposición, de los diferentes procesos de lucha que en esos momentos se están dando en las Américas y de sus ritmos y posibilidades. Al llegar a Bolivia y el Perú realiza un sorprendente estudio de la importancia del "problema indígena" si tenemos en cuenta la extrema simplicidad dogmática del "marxismo" de la III Internacional entonces dominante.
Deberíamos preguntarnos sobre si su opción de empezar en Bolivia una nueva guerra de liberación que debió empezar a considerar entre tres o cuatro años más tarde, estaba facilitada por los estudios que debió hacer sobre las contradicciones estructurales de esa importante área andina, una de las cuales era el "problema indígena". Deberíamos hacernos esta interrogante pero carecemos de tiempo y también de fuentes fidedignas. De cualquier modo, en la concepción teórico-filosófica de Che, que aparece expuesta con cierta coherencia en "El socialismo y el hombre en Cuba", hay un fuerte componente de crítica a la concepción burguesa de vida y de civilización, y de reivindicación de otro modelo alternativo basado en la superación definitiva de la propiedad privada, lo que nos refuerza la interrogante de si en el proceso de enriquecimiento teórico de Che tuvo o no, o que importancia tuvo, por decirlo mejor, su simultánea toma de conciencia de formas de vida social carentes de propiedad privada de los medios de producción. Pero leamos a Che en la "Despedida a las Brigadas Internacionales de Trabajo Voluntario", del 30 de septiembre de 1960:
"Y ¿qué ha sido esa propiedad privada, en términos de grandes monopolios --no hablamos del pequeño industrial o comerciante, pero en término de grandes monopolios-- sino precisamente la destructora no solamente de nuestra fuerza, sino aun de nuestra nacionalidad y de nuestra cultura? Ese monopolio, que es el arquetipo de la propiedad privada, el arquetipo de la lucha del hombre contra el hombre, es el arma imperial que divide, que explota, y que desgarra al pueblo. Ese es el que da productos más baratos, pero de una calidad ínfima o innecesarios; el que vende su cultura en forma de películas, de novelas o de cuentos para niños, con toda intención de ir creando en nosotros una mentalidad diferente. Porque ellos tienen su estrategia; la estrategia del dejar hacer, la estrategia del esfuerzo individual frente al esfuerzo colectivo; el llamado a esa partícula de egoísmo que existe en el hombre, para que sobresalga sobre los demás. Y además de eso, el llamado también a esa partícula, a ese pequeño complejo de superioridad que todos los hombres tienen, que los hacen creer que son mejores que los otros hombres. Y entonces, el monopolio le inculca desde pequeño que a él, que es mejor y más trabajador, le conviene luchar individualmente contra todos, ganarlos a todos y convertirse también en un explotador".
Un miembro de una comunidad indígena que mantiene aún tierras colectivas y una integración del individuo en la colectividad en base a esa comunidad de los bienes, entenderá sin apenas dificultades estas palabras de Che, mientras que un miembro individualista e insolidario de la sociedad capitalismo de consumismo compulsivo e irracional, apenas podrá comprenderlo. Esto no quiere decir que la revolución sólo pueden realizarla los pueblos originarios, sino que realmente muestra la importancia extrema tanto de las vanguardias militantes organizadas como de las experiencias colectivas e autoorganizacón de las masas explotadas alrededor de sus necesidades colectivas. Entre ambos polos debe establecerse una irrompible conexión integradora basada en el proceso que va de la autoorganización a la autogestión para ciulminar en la autodeterminación colectiva del Trabajo en su lucha contra el Capital. Che se fue acercando a esta concepción, adelantando etapas celéricamente y abriendo a la reflexión colectiva problemas de crucial transcendencia. Su muerte prematura segó tan prometedora evolución.
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